30 de mayo de 2010

Sobre la conferencia


Esta entrada no es tanto histórica como personal, pero me apetecía ponerla aquí porque habla de cómo una vez más, me siento orgullosa de estar en la carrera de Historia, qué digo, de ser historiadora y arqueóloga. Y no es para menos.

Como os comenté, los pasados 27 y 28 de Mayo se celebró en mi facultad el seminario de “La Antigüedad en la novela histórica y el cómic”, y como también os comenté, un profesor, a quien estaré eternamente agradecida, me brindó la oportunidad de participar como ponente y dar la que sería mi primera conferencia. La idea me abrumaba y me daba pavor, pero no soy tonta, es una oportunidad posiblemente única en la vida y no pensaba desaprovecharla. Reconozco que en los días previos vino a mí el clásico pensamiento de “¿por qué coño me meto yo en estas cosas?”, pero tampoco me callaré que me hacía una gran ilusión.

Y el resultado, permitidme que me eche flores… fue muchísimo mejor de lo esperado. Lo que esperaba era ponerme muy nerviosa, trabarme, equivocarme, etc. etc. Pues no se cómo, no me lo preguntéis, pero todo fue sobre ruedas. Al final las palabras fluyeron y no tuve prácticamente en ningún momento que echar mano del guión. La gente estaba atenta y pendiente, profesores incluidos (y eso que me tocó después del que posiblemente es uno de los mejores profesores de la facultad, el egiptólogo José Miguel Serrano y que el aula estaba bastante llena, y con bastante llena me refiero a más de cien personas…). No me quedé corta con la presentación ni tampoco me fui de hora y al final la gente aplaudió bastante (supongo que también porque soy estudiante). Que decir, la verdad es que aún no me lo creo.

Me estoy echando flores, lo se, pero es que llevo en una nube desde el jueves. Ha sido una experiencia increíble que de seguro perdurará en mi memoria largo tiempo y espero que vengan muchas parecidas. Desde aquí, infinitas gracias a esos profesores que nos dan oportunidades así, gracias a todos los que se acercaron a decirme que la charla les había gustado, y sobre todo, gracias a mis compañeros, amigos y demás gente que no sólo vino a verme y a apoyarme, sino que me estuvo dando ánimos todo el tiempo previo que estuve tan esquiva y ensimismada.

Ahora vienen los exámenes, y después a excavar a Cova Gran, en Lleida. ¡Veremos que pasa!

18 de mayo de 2010

Seminario "La Antigüedad en la Novela Histórica y el Cómic"

Os presento con esta entrada el seminario organizado por la Universidad de Sevilla sobre La Antigüedad en la Novela Histórica y el Cómic. No sólo lo comento aquí porque pienso que puede ser interesante, sino porque una servidora participa como ponente (o lo intentaré al menos...). A continuación tenéis el programa, y para quien tenga dudas, me llamo Carmen y hablaré sobre el polémico cómic "300".

¡Un saludo!

13 de mayo de 2010

Fotografías de la II Guerra Mundial I: Los niños


A continuación os dejo una serie de fotografías de la Gran Bretaña en la II Guerra Mundial, pero atendiendo a la experiencia personal de quienes la sufrieron durante su infancia. Las fotografías, geniales desde mi punto de vista y muy cercanas, se encuentran alojadas en la web de la BBC, que además de magníficas colecciones de imágenes de este y otros momentos históricos, tiene también aplicaciones diversas para el estudio histórico, documentales, etc. Bajo las fotografías tenéis el enlace directo.

Como en total son unas veintitrés fotos, voy a colgarlas en entradas sucesivas para no sobrecargar el blog. Espero que os gusten.

La fotografía anterior es un cartel propagandístico del Ayuntamiento de Londres, instando a la evacuación de los niños de la capital británica para alejarlos de los bombardeos. En la siguiente imagen, se pretende concienciar el uso de máscaras anti-gas, que por lo visto, no está reñido con los juegos y la diversión...


Los más pequeños en la cola para ser evacuados, cada uno portando su etiqueta de identificación personal.


Un soldado británico dando las buenas noches a dos pequeños, que como mucha otra gente, pasaban las noches en el metro, como medida de protección y seguridad ante los bombardeos.


Estas dos niñas fueron retratadas con una sonrisa, posiblemente por la comida y los juguetes hechos a mano que tienen. Muchos de estos juguetes los hacían las mujeres para los niños huérfanos.


Esta foto es posterior a la guerra, son niños que han rescatado algunos viejos juguetes de debajo de los escombros.


A falta de helados y golosinas, los padres idean distintas formas para que los niños se diviertan comiendo, en este caso, zanahorias.


Enlace directo a las fotos: World War 2: Children at War

9 de mayo de 2010

Siete veces gato: siguiendo con la literatura (más o menos histórica) de mi adolescencia.


Como consecuencia de la pasada entrada sobre literatura juvenil, tuve que echar un vistazo a mi colorida librería de publicaciones de Salamandra. Pues bien, he redescubierto que a mi la señora Historia me atraía desde mis años mozos, y es que entre tanto Harry Potter hay algún que otro título que enmascara historias del pasado. Es por eso que hoy os dejo con otro ejemplar interesante, quizás el menos académico, pero sí el más cortito y divertido.

"Siete Veces Gato", de Domenica Luciani, es quizás el libro más breve de todos los que os puedo dejar aquí, pero esta brevedad y su entretenida historia lo hacen especialmente recomendado para lectores más jóvenes. Es un libro infantil, no lo niego, y posiblemente me hubiese resultado un insulto que me lo hubiesen mandado en el colegio con más de doce años (pero claro, aquí la mico estaba acostumbrada a tener como longitud normal la de los libros de Rowling...), aunque no sé que opinarán los adolescentes de hoy, porque lo mismo piensan que es difícil leer un libro si no tiene dibujos. Ojalá que no.

Al grano con el asunto. Siete Veces Gato es la historia de un gato-sí, un gato-, a lo largo de cada una de sus siete vidas, con la particularidad de que cada una de ellas transcurre en un periodo histórico diferente. Lo mismo en una nos encontramos con que se es dios en el Antiguo Egipto, como que gato negro y Edad Media no hacen una buena combinación. La finalidad ante todo, entretener.

Un saludo y un feliz día.

Edito: Lo prometido es deuda ;D
"Bigote de Luna es un hermoso gato negro con un bigote blanco. Testigo de importantes acontecimientos durante dos mil años de Historia, se ha pasado sus siete vidas intentando comprender por qué los humanos, esos curiosos seres que caminan sobre dos patas, se comportan de manera tan rara. En su primera vida, en el Egipto de los faraones, lo adoran, como le corresponde por su condición de animal sagrado. Pero en sus vidas posteriores, las cosas se le ponen difíciles. Tolerado en la tierra de los etruscos, perseguido como si fuera un demonio en la Edad Media, o de nuevo mimado en la Rusia de los zares, el simpático y travieso Bigote de Luna las pasa de todos los colores, aunque siempre junto a su eterno acompañante, el hombre.

Esta divertida novela conducirá a los jóvenes lectores a lo largo de siete importantes periodos de la Historia Universal, vistos a través de la mirada sabia y desenfadada de un gato muy especial"
Ahora un fragmento del prólogo:
"[...]Resulta que en el mundo de los hombres nunca hay nada estable o constante. En un sitio creen ciegamente algo y mueren por eso, mientras que en otro no le dan la menor importancia. [...]Pasan los días, las noches y los años como caballos al galope y ellos siguen haciendo las mismas locuras, convencidos siempre de que tienen razón. Algunos, cuando rememoran el pasado, critican con dureza a las personas que los precedieron por haber cometido chaladuras, en el fondo parecidas a las suyas. Y a veces, esas mismas personas son ensalzadas por otros, que ven el pasado de forma absolutamente opuesta."

6 de mayo de 2010

Sobre Nerón y el incendio de Roma


En la noche del 18 al 19 de julio del año 64, la Città Eterna fue pasto de las llamas, quedando destruida una gran parte de la misma. En la cultura popular, cuando se alude al inductor del fuego se menciona siempre el nombre del emperador Nerón. No obstante, son muchos los historiadores que están convencidos de que se trató de un incendio normal, que comenzó en los alrededores del Circo Máximo y asoló la ciudad debido a las malas condiciones arquitectónicas. Sin embargo, la tradición nos dice que la catástrofe se utilizó como desencadenante para la persecución de los cristianos, a quienes se achacó la culpa.

En la época en la que nos movemos, durante el siglo I de nuestra era, Roma tenía alrededor de un millón de habitantes. La gente se apiñaba en casas de varios pisos, donde se producían casi a diario incendios de diferente magnitud. La mayoría de estas casas se construía con madera, las calles eran estrechas, la gente cocinaba en hogares abiertos y, especialmente en los barrios pobres de la ciudad, no existía ningún sistema que pudiera sofocar o impedir los fuegos. El incendio más devastador de la historia se produjo probablemente a causa de una distracción al cocinar en uno de los puestos de comida de un barrio de tiendas en tomo al Circo Máximo. La mayoría de los comercios eran de madera y rápidamente se convirtieron en pasto de las llamas. El historiador Tácito nos dejó su testimonio:
"Había que sumar los gritos de lamento de las mujeres aterrorizadas, los ancianos sin fuerzas, los niños indefensos y la gente que intentando salvarse a sí misma o a otros, ya fuera arrastrando a los desvalidos o esperando los, a veces deteniéndose y a veces corriendo, provocaban auténticos obstáculos; y a menudo, mientras miraban hacia atrás, quedaban cercados por los lados o por el frente; o cuando se abrían paso hasta el vecindario, éste era también pasto del fuego, y veían aquél víctima también de la misma desgracia, de la que uno creía huir Por último, incapaces de elegir de qué escapar o hacia dónde dirigirse, se apelotonaban en las calles, se postraban en el campo, algunos despojados de todas sus pertenencias, también del alimento del día".
Las dimensiones del incendio, sin duda activado por el viento, fueron considerables hasta hacer desaparecer a tres de los catorce barrios de la ciudad, además de varias mansiones senatoriales y de edificios públicos, incluido el templo de Júpiter sobre el Capitolio. Nerón, que se encontraba al parecer fuera de la capital cuando se declaró el incendio, se apresuró a volver a Roma, donde organizó las medidas de protección de las familias que habían quedado sin hogar y sin medios de vida. El celo puesto por Nerón para crear comisiones de expertos que diseñaran una rápida reconstrucción de la ciudad manifiesta su interés por mantener unas buenas relaciones con el pueblo de Roma, pues según otra vez, Tácito:
"Para alivio del pueblo desplazado de su hogar, (Nerón) mandó abrir el Campo de Marte y los monumentos de Agripa así como sus propios jardines y mandó levantar construcciones provisionales para acoger aquella multitud que quedó sin recursos".

Como casi siempre en la historia de la humanidad, el pueblo exigió un culpable de la catástrofe. El poder siempre ha estado dispuesto a satisfacer este deseo, e incluso en la mayoría de los casos lo ha fomentado. El emperador Nerón sufrió la presión de sus consejeros y finalmente se acusó de pirómanos a los enojosos cristianos, comenzando así su persecución. Según nuevamente, los Anales de Tácito:
"Mas ni con los remedios humanos ni con las larguezas del príncipe o con los cultos expiatorios perdía fuerza la creencia infamante de que el incendio había sido ordenado. En consecuencia, para acabar con los rumores, Nerón presentó como culpables y sometió a los más rebuscados tormentos a los que el vulgo llamaba cristianos, aborrecidos por sus ignominias. Aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato, la execrable superstición momentáneamente reprimida, irrumpía de nuevo no sólo por Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad, lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de actividades y vergüenzas. El caso fue que se empezó por detener a los que confesaban abiertamente su fe, y luego, por denuncia de aquéllos, a una ingente multitud y resultaron convictos no tanto de la acusación del incendio cuanto de odio al género. Pero a su suplicio se unió el escarnio, de manera que perecían desgarrados por los perros tras haberlos hecho cubrirse con pieles de fieras, o bien clavados en cruces. Al caer el día eran quemados de manera que sirvieran como iluminación durante la noche. Nerón había ofrecido sus jardines para tal espectáculo, y daba festivales circenses mezclado con la plebe, con atuendo de auriga o subido en el carro. Por ello, aunque fueran culpables y merecieran los máximos castigos, provocaban la compasión, ante la idea de que perecían no por el bien público, sino por satisfacer la crueldad de uno solo"

Tanto contemporáneos como historiadores posteriores culparon al propio emperador, al que presentaron cantando con su lira mientras contemplaba extasiado el poder devorador de las llamas. En el momento del incendio, Nerón llevaba diez años a la cabeza del Imperio, en su primera etapa de gobierno había resultado un ejemplo de respeto a las tradiciones políticas romanas, pero comenzó a derivar hacia una forma de gobierno despótico. No hay duda de que el incendio, ya fuera casual o intencionado, constituyó para Nerón su gran oportunidad para seguir fomentando una política orientalizante, cada vez más personalista y populista, lo que muy posiblemente, no hiciera mucha gracia en el Senado. En los últimos años de su vida ordenó cada vez con mayor frecuencia asesinar a sus rivales, incluido su hermanastro, y finalmente también a su mujer Octavia e incluso a su propia madre. Ensombrecido por estos crímenes y a causa de su creciente paranoia, el Senado lo declaró enemigo público. Se suicida el 9 de Junio del año 68 y sobre él recayó la damnatio memoriae (la condena de su memoria), por lo que sólo se han conservado unos pocos bustos de su persona, la mayoría, se destruyeron.

¿Mandó Nerón quemar Roma? Actualmente existe el convencimiento de que las leyendas en torno a los mártires de los primeros cristianos no aparecieron hasta el siglo IV, transcurrido un amplio margen de tiempo. Estas necesitaban a Nerón en el papel de pirómano que finalmente había achacado la culpa a los cristianos. Entre tanto se duda también de las atrocidades que las generaciones posteriores le atribuyeron. Probablemente, avivaron los rumores su crueldad en el trato con los cristianos la propaganda acerca de que quería reconstruir a su Roma, el fastuoso edificio nuevo de su palacio, que decoró con una estatua propia de 40 m de alto; su violencia y su incipiente locura.

4 de mayo de 2010

El Clan (Peter Dickinson): un acercamiento literario a la Prehistoria.


Hace unos días una entrada en un conocido (y a menudo visitado) blog me hizo recordar aquellos años de la E.S.O. y el Bachillerato durante los cuales teníamos algunas lecturas obligatorias para diversas asignaturas. Elegir una lectura y acertar en los gustos de los estudiantes tiene sin duda alguna, un gran mérito si tenemos en cuenta lo complicada que es la tarea de intentar aficionar a la lectura a unos chavales que muy posiblemente no quieran ni divertirse leyendo ni aficionarse a ello. Además es difícil, por no decir casi imposible, que alguien pueda encontrar divertimento en algo que hace por obligación. A veces se acierta y otras veces no y recuerdo que gracias a esas lecturas obligatorias descubrí “Cuando Hitler robó el conejo rosa” y más adelante, “La Familia de Pascual Duarte” y “La Casa de los Espíritus”. Sin embargo, también vienen a mi memoria algunas obras que se me hicieron eternas o por ejemplo, cuando hace unos años, dándole clases de apoyo a uno de mis primos, encontré que el libro que le había recomendado para leer durante el verano, uno de Julio Verne, me resultaba pesado incluso a mí.

Por todo ello, y porque algún día muy posiblemente yo también tenga que arriesgarme a tratar de averiguar los gustos diferentes de los alumnos de instituto, dejo aquí dos libros que leí más o menos a los once años (aunque no lo recuerdo con certeza) y que fueron un acercamiento interesante, contemplado siempre como ficción, a la Prehistoria (aquí es donde esta entrada se relaciona con el tema principal del blog). Se trata de la saga de novelas de “El Clan”, que consta de dos volúmenes. Es muy parecida, hasta en el título, a la famosa saga de “El Clan del Oso Cavernario”, aunque en mi caso, por aquel entonces no pasé del primer capítulo de ésta última , y de la que hoy os hablo sí. Cuestión de gustos supongo.

El autor de la saga de “El ClanPeter Dickinson, autor además de otros libros para jóvenes, recoge aquí las vivencias en primera persona de una serie de personajes que habitan en el África del Pleistoceno. Me parece que en el libro nunca se dice el lugar ni el periodo de tiempo exactos, pero es algo que podemos intuir. El libro I recoge la primera parte de la historia contada por dos personas diferentes, y el libro II continúa desarrollando los acontecimientos de la mano de otros dos. Resulta de interés la forma de expresarse, la forma de contar (de diez en diez) o las herramientas y rituales que los narradores internos nos describen. Además entre capítulos de la historia principal, el autor nos regala “leyendas” del entorno en el que se mueven nuestros personajes, es decir, intenta explicarnos de forma directa sus creencias, su explicación para la creación del mundo, y sus respuestas a las preguntas acerca del mundo que les rodea por medio de relatos cortos de ficción. Aunque es enriquecedor, admito que cuando leí el libro, más de una vez me salté las leyendas para seguir con el hilo principal.

No quiero pillarme los dedos con esta recomendación, porque toda mi infancia me la pasé intentando aficionar a la lectura a mis primos y sinceramente, no lo conseguí. Yo tuve la suerte de que desde pequeña mis padres me leían cuentos y tebeos y me contaban mitos griegos resumidos, cumpliendo a rajatabla lo de “si tú lees, ellos leen”. Por ello, suerte al profesorado en su ardua tarea, a mí posiblemente me tocará lidiar con ello más pronto que tarde.
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