24 de junio de 2010

La Leyenda de los 47 Ronin


La leyenda de los 47 Ronin, o de los 47 Samuráis, como también se la conoce, es una historia real, muy conocida en Japón y una de las narraciones que mejor refleja el código del Bushido, la dedicación, sacrificio y entrega por el ideal de los samuráis.

En Japón estaba presente desde el siglo XII, el sistema de gobierno del Bakufu o Shogunato, y durante la Era Edo (1603 -1868), el poder lo ejercía el Shogun Tokugawa. A inicios del siglo XIII, Tokugawa Tsunayoshi gobernaba desde Edo (antigua Tokio), mientras que el Emperador, que vivía en Kyoto, era solamente una figura representativa sin prácticamente ningún poder político.

Para mostrar respeto al Emperador, Tokugawa le envió regalos y emisarios con motivo de la celebración del Año Nuevo y a su vez, el Emperador envió a sus propios representantes a Edo en marzo de 1701. Para recibir a los emisarios imperiales, el Shogun nombró a dos jóvenes Daimyos (señores feudales) como anfitriones de la Corte Imperial. Uno de estos Daimyos era Asano Takumi No Kami Naganori, a quien se le asignó a un destacado maestro de protocolo de la corte, el Señor Kira Kozukenosuke Yoshinaka. Éste esperaba a cambio de su labor, una compensación económica, pero para Asano sus servicios debían entenderse como un deber y un honor. Con el paso del tiempo, la rivalidad y las malas relaciones crecieron entre ambo y desembocaron en un enfrentamiento en Abril de 1701. Kira insultó a Asano públicamente, instándolo a desenvainar su espada. Asano respondió y blandiendo su katana, hirió levemente a Kira. Asano, a consecuencia de este hecho, fue encarcelado y llevado a juicio.

Asano, lejos de disculparse o defenderse, declaró que se arrepentía de no haber matado a Kira. El Shogun tomó la decisión de condenar a muerte a Asano y le ordenó realizar la ceremonia del Seppuku (el suicidio ritual). Además, le fue confiscado todo su patrimonio y se despojó a la familia Asano de todos sus derechos hereditarios. Por último, Asano Daigaku, hermano del condenado, fue encarcelado.



Esta extrema sanción produjo un gran alboroto entre los sirvientes del fallecido Daimyo, incluidos sus más de 300 samurais. Algunos se manifestaron a favor de la aceptación de su suerte en silencio, asumiendo su nueva condición de Ronin, mientras que otros llamaron a la defensa armada del castillo e iniciaron una verdadera batalla contra el gobierno central. Ôishi Kuranosuke, consejero del clan Asano, instó a los sirvientes y samuráis a abandonar el castillo y a luchar pacíficamente para rehabilitar el nombre de la familia Asano. También, al mismo tiempo, indicó que debían prepararse para tomar venganza sobre Kira, opinión que finalmente prevaleció.

En consecuencia, un grupo de samuráis de Asano, ahora Ronins (samuráis sin señor), planificaron su venganza con calma y paciencia, fingiendo que renunciaban a la venganza mientras esperaban el momento adecuado. Algunos de los ronins se emplearon como comerciantes y vendedores ambulantes, mientras que otros, como el mismo Ôishi, fingieron haber perdido todo honor. Ôishi abandonó a su esposa y comenzó a frecuentar en Edo las casas de mala reputación, involucrándose con prostitutas y borrachos, y participando en peleas callejeras. El plan fue dando resultado y Kira, que inicialmente temía una venganza, bajó la guardia. En ese momento los Ronin se reunieron secretamente, decidiendo avanzar contra él. Ôishi eligió a los 46 Ronin que tomarían parte en la acción, enviando al resto con sus familias.


El 14 de Diciembre de 1702, los 47 se vistieron con sus armaduras y tomaron sus armas. Una vez llegaron a la mansión de Kira, se dividieron en dos grupos y atacaron a través de las partes delantera y trasera del palacio de Kira en Edo. El asalto fue un éxito, y aún cuando la batalla fue brutal, se consiguió el objetivo: Kira fue encontrado oculto en la parte trasera de la mansión y de inmediato fue llevado ante Ôishi, quien le ofreció la oportunidad de cometer suicidio ritual. Al no responder, Ôishi decapitó a Kira con la misma daga que Asano había utilizado en su sepukku. La cabeza de Kira fue puesta en un balde de agua y llevada al Templo Sengaku Ji, donde yacía enterrado Asano. Poco después Ôishi envió dos emisarios a comunicar al Shogun Tokugawa los hechos ocurridos esa noche.



El Shogun Tokugawa, impresionado por la lealtad de los 47 ronin, tuvo que tomar una difícil decisión: aunque los ronin habían actuado por honor, la ley le ordenaba sentenciar a muerte a los 47, por lo que tras muchos días de deliberaciones, Tsunayoshi ordenó que Ôishi y sus 45 hombres fueran ejecutados como guerreros honrados y honorables en una ceremonia ritual de Seppuku. El Ronin número 47, el más joven, fue librado de la pena y se le permitió regresar con su familia. El 4 de febrero de 1703,Ôishi y los otros 45 Ronin cumplieron con la orden llevando a cabo Seppuku, Tras su muerte, fueron enterrados en el templo Sengaku ji, junto a su señor.

La venganza de los 47 Ronin generó diferentes opiniones ya en el período Edo, dio lugar a una famosa obra japonesa que hoy en día sigue siendo una popular pieza de teatro Kabuki, el teatro tradicional japonés. También abundan los libros, filmes y series de televisión sobre la gesta. Además, en la actualidad, miles de japoneses visitan cada año la tumba de los 47 ronin en Sengaku ji para rendir homenaje al su honor, su lealtad y su entrega al código del bushido, literalmente, “el camino del guerrero”.


Bibliografía consultada:

- Wolfgang Schewentker, Los samuráis.


Dedicado a Jesús =)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente historia!!!!

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